Fenomenología, Alejandra Islas

La fenomenología pretender comprender la realidad, no en sí, sino como es que se presenta la realidad inmediata a nuestra conciencia, como es que percibimos lo que vivimos y así llegar a la esencia de las cosas. Ir a las cosas mismas. En la conciencia se capta la realidad.
Cuando tenemos una conversación con otra persona, el proceso comunicativo es emisor, receptor, canal, etc. Etc. Sin embargo, este proceso comunicativo surge de manera espontánea, es decir no estamos pensando en el canal o en la calidad de la retroalimentación.
Martin Buber describe la relación yo-tú como el “encuentro”. Cuando estamos ante un objeto, yo puedo darme cuenta de su ser, pero él no puede percibirme, yo puedo tener juicio que confirmará el ser del objeto, pero no confirmará el mío pues no hay una retroalimentación, muy diferente si yo me encuentro con otra persona o ser, aquí existirá una mutua revelación de humanidad y existencia, pues yo emito juicio de su ser y el otro también los emitirá, es por eso que Buber lo llama encuentro, pues estamos percibiendo que la existencia del otro y nuestra existencia es “único y diferente”. 
Cada uno mantiene su individualidad, no se hacen uno en el “encuentro”, por ello necesitamos un “puente” que permita la relación entre ambos, este puente es la comunicación, pues como ya sabemos uno de los significados de comunicación es poner en común.  
Revelación, poner al descubierto lo secreto, revelación mutua no por mi intención, sino por la intención del otro de permitirme saber algo de él; no por el objetivo del otro, sino por mi propósito que sepa algo de mí. ¿Acaso es otra cosa la comunicación?
Un elemento esencial de la comunicación es la reciprocidad, pues si yo te estoy diciendo mi palabra, que contiene una parte de mi esencia, de mi ser, espero que tú también me compartas tu esencia, una vez logrado esto, se busca también la alteridad, entender al otro y así generar ese “encuentro”.
Dice Buber: “No es el lenguaje el que está en el hombre, sino el hombre en el lenguaje”. Con esta frase se refiere, a que al comprender lo que el otro está diciendo, comprenderemos esa parte de su ser que dejó revelada en su palabra, sin embargo, no por comprender esa parte habremos comprendido todo su ser. Del mismo modo ocurre cuando nosotros o nuestro yo, revela su palabra, tal vez el otro comprenda lo que expresamos, pero no todo nuestro ser.
¿Cómo saber que he comprendido bien lo que ha revelado? Esta pregunta nos da pie, para lograr descubrir el sentido de nuestra palabra, qué significado tiene para ti lo que dices y qué significado tiene para mí lo que digo, sin embargo ese significado es imposible encontrar, pues es precisamente lo que nos vuelve un tú y un yo mutuamente independientes. Pero lo que sí es posible es el significado que mi consciencia le atribuirá a tus palabras, es decir cómo voy a interpretar lo que me estás diciendo y con aquello que me estás revelando intentaré encontrarte.

En todo procesos comunicativo, existe una primera necesidad: intepretar mi yo, es decir saber qué y cuánto voy a dejar al descubierto contigo, y en una necesidad paralela estás tú interpretando yo.
El lenguaje según Buber es el medio que nos permite saber en qué medida  estamos el uno con el otro. Qué tanto quieres que yo descubra de ti y tú de mí y para que este lenguaje exista, primero tenemos que comprendernos a nosotros mismos y luego comprendernos mutuamente.

Existe una relación comunicacional, la cual consiste en un descubrimiento del otro, pero para que este descubrimiento pueda llevarse a cabo, debe existir confianza, eso dependerá de la actitud que tomemos, no es de manera espontánea. Si respetamos el ser que cada uno de nosotros somos, habremos creado el espacio perfecto para que exista comunicación. Nunca tratar de modificar nuestra individualidad. La comunicación debe ser un acto de búsqueda intencional de un encuentro con el “otro”, sabiéndolo “otro”.

En el siguiente link se puede visualizar la presentación expuesta por la presentadora Alejandra Islas: https://drive.google.com/file/d/1dAuMpUWNL1A931jNZI0EN0jXgSHqq3Jy/view?usp=sharing
Debemos ser conscientes que nuestras palabras y nuestros actos siempre deben de influir para el bien del otro. Usar con responsabilidad nuestra libertad.


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